| Es de sobra conocido por todos los empresarios el coste que supone cualquier baja laboral en uno de sus trabajadores.
Las actividades laborales exponen a los trabajadores a determinados riesgos que deben eliminarse o minimizarse a través de las medidas de prevención antes de que generen accidentes laborales, enfermedades profesionales o simples daños materiales.
El tema de la PRL puede ser entendido por el empresario desde dos puntos de vista:
- Como una mera obligación que nos impone la administración y que nos acarrea molestias a la hora de su cumplimiento.
- O bien, como un instrumento que nos facilitará la mejora y calidad de nuestros servicios, así como reducción de coste y el bienestar de nuestros trabajadores.
Además del coste humano que representa la pérdida de la salud, los accidentes de trabajo suponen una pérdida importante de jornadas de trabajo que implican unos costes sociales y económicos: se produce una pérdida en la productividad y calidad para la empresa (imagen, económicos, satisfacción), no sólo por el individuo accidentado sino porque interrumpe el desarrollo normal de la jornada paralizando la producción, eso sin contar los daños materiales que pudiera ocasionar dañando algún tipo de maquinaria importante.
Con carácter general se puede afirmar que los riesgos no detectados y controlados a tiempo generan un coste muy superior al de su prevención.
Y por si esto no son razones convincentes para implantar el sistema de PRL en nuestra empresa, la administración nos recuerda las sanciones:
MULTAS DE 300 € A 600.000 € ( hasta cien millones de pesetas).
Recuerde que el responsable siempre será el titular de la empresa,(responsabilidad administrativa, civil e incluso penal) por los daños que puedan derivarse del incumplimiento de sus obligaciones
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